Freddy Benarroch: legado para la pesca deportiva de Venezuela y el mundo

Entre los trofeos que otorgará a Quincuagésima Séptima Edición del Clásico de Pesca Aguja Azul de 2016, está el denominado “Freddy Benarroch”, por lo que es buen momento para recordar a esta leyenda de la pesca deportiva.Freddy1

Cuando los conocedores hablan de este tema, Freddy les viene a la mente como referencia obligada, un líder en el ámbito mundial que enalteció este deporte.

Freddy2Benarroch dejó legado. Tanto por su talento, como por las enseñanzas y la amistad que brindó a lo largo de su vida, en su destacada labor en el arte de la pesca deportiva.

En vida Freddy estuvo casado con Miriam. Compañera cabal, brilló con luz propia y ganó varios torneos junto a él. Freddy también fue un padre  ejemplar de cinco hijos, dos hembras y tres varones. A Marianne y a Estrella siempre les encantó la pesca y la practicaron mucho cuando su papá aún vivía. Después, las circunstancias de la vida las obligaron a alejarse de esta actividad, aunque no de forma total.

De los hombres, Eduardo, el mayor, continúa muy apegado a la pesca, afición que le trasmite a su hijo Alejandro. Por su parte, los otros dos hermanos, Carlos y Víctor son los que heredaron, según la jerga familiar, “el glóbulo alevín”, una especie de “destino genético” en la sangre, que los hizo también pescadores.

El primero de ellos mantiene el feeling paterno, es una eminencia en lo que a anzuelar se refiere. Su hermano Víctor, entretanto, aprendió junto a Carlos y su padre, que sin la pesca el mar “es de piedra”.

Al revisar los tantos álbumes de recortes de periódico y revistas, no deja de sorprender los titulares que durante las décadas de los 50, 60, 70 e incluso 80 aparecía el nombre de Freddy Benarroch, la mayoría de las veces como triunfador junto a su equipo: Cesar Acosta, Rubén Jaén y Rafael González. Todos excelentes amigos y pescadores excepcionales, al igual que el capitán Nicolás González y su embarcación Mako.

Freddy Benarroch aportó a la pesca deportiva nuevas técnicas y métodos, enseñó su arte a muchas personas con la sencillez y generosidad que lo caracterizaban, defendió y puso en alto el nombre de Venezuela en numerosos torneos en los cuales resultó triunfador alrededor del mundo.

Fueron suyos muchas marcas nacionales y mundiales, entre ellas el Record Nacional de Aguja Azul, el Record Mundial de Atún Aleta Amarilla, el Record Mundial de Sábalo, el Record Nacional de Dorado, de Pez Vela, Bonito Oceánico; hazañas que le dieron una nueva imagen a la pesca deportiva en Venezuela, posicionándola como uno de los mejores destinos por los pescadores internacionales.

Su hijo Víctor Benarroch habla de él con ojos brillantes, reflejo de como revive los momentos que compartió junto a su padre: “Fue un héroe para sus hijos, una estrella que nunca se apagará. El no sólo pescaba con sus conocimientos sino también con su corazón y eso lo hacia muy diferente a otros. Lo admiro no únicamente como el gran pescador que fue, sino como el maravilloso padre que aún no se ha ido. Sigue viviendo dentro de nosotros”.

 

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