Leopoldo “Polo” González: “Mi sueño es realizar un campeonato mundial de pesca en Anzoátegui”

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Leopoldo con un pargo, pesca de fondo

Campeón nacional de pesca deportiva 1986, confiesa que sus mayores orgullos, en 40 años de trayectoria, han sido presidir la Asociación de Pescadores Deportivos del estado Anzoátegui (Venezuela), ostentar el récord mundial de aguja azul y lograr una quintupleta de pez vela.

Ángel Prieto

Fotos: Cortesía Leopoldo González

Cuando se piensa en la vida de un pescador deportivo de la talla y trayectoria de Leopoldo “Polo” González, viene a la mente la imagen de un marinero completamente desenvuelto, que navega en el mar a bordo de una gran lancha, librando batalla contra una aguja azul, mientras imagina cómo armará la próxima carnada.

Sin embargo, el lugar donde concede esta entrevista es totalmente lo opuesto, y sus labores, muy distintas. Paredes inmaculadamente blancas, el fresco ruido del aire acondicionado, computador, escritorio, una mesa y las correspondientes sillas. Es todo lo que conforma su pequeña oficina, poco más grande que un cubículo, en Droguería Droalta, C.A. Aun así, pequeños vestigios de su pasión por la pesca deportiva asoman, si se busca. Una imagen del mar es su fondo de pantalla y la funda de su teléfono muestra un pez vela persiguiendo un cardumen.Leopoldo4

Médico de profesión, González se define como pescador amateur y afirma que, a pesar del decoro de su carrera galena, pescar es una necesidad latente en su ser. “Muchas veces, los pescadores deportivos nos preguntamos: ¿Cómo está tu nivel de agua salada? y respondemos: bajísimo. Estoy desesperado por salir a pescar. Porque, cuando se pasa mucho tiempo sin salir al mar, el cuerpo y la mente te lo piden”.

—¿Cómo se inició en la pesca?

—Viví en Caracas hasta los siete años, cuando nos mudamos a Puerto la Cruz. Al tener más acceso al mar, empezamos a pescar en el malecón que estaban construyendo en la Marina Imbuca. Me gustó tanto que le pedía todo el tiempo a mi papá que nos llevara y esos paseos se convirtieron en mi recompensa por sacar buenas notas, por lo que yo me esforzaba en obtenerlas.Con el tiempo mi papá se compró una lancha, lo que nos llevó a incursionar en los torneos. Después, él formó parte de la directiva de la Asociación de Pescadores Deportivos del estado Anzoátegui (APDA) y me llevaba a las reuniones todos los miércoles en la noche. Allí, “ya el gusano me había picado”, como decimos los pescadores. En 1983 gané varios torneos, entre ellos el Campeonato Estadal Juvenil. Luego, en 1986, con 17 años vencí en el primer Campeonato Nacional de Pesca Deportiva, en la categoría de jóvenes. Ya la pesca era una pasión.

—¿Qué es la pesca para usted?

—Es una parte importantísima de mi vida. Es pasión, es arte, es distracción, es liberación de estrés y es una necesidad también. De hecho, le he dedicado mucho tiempo a la pesca deportiva en la parte gerencial. Formé parte de la junta directiva de la APDA por 20 años, 10 de ellos como presidente. No es solamente la competitividad sino el querer hacer algo por que la organización se mantenga. La pesca me arropó desde todo punto de vista.

Pescando relaciones

—¿Qué le agradece a la pesca deportiva?

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Pez Vela en la Kikao

—Muchas cosas. Primero, mis amigos. La pesca me ayudó a formar un círculo social extraordinario y en ella he formado gran parte de mi familia. Segundo, el haber conocido y compartido con personas maravillosas como mi capitán, el difunto William García, uno de los mejores pescadores deportivos que he conocido en mi vida, por sus conocimientos, habilidad y pasión por este deporte. Fue mi guía. Practiqué con él durante mucho tiempo y formamos equipo con mi otro compadre Guillermo “Guillo” Acosta. En la lancha de William, La Magi-K, fuimos un equipo que conquistó en los años 90 y vivimos un mundo de experiencias. Agradezco también las grandes satisfacciones en lo deportivo. No lo he logrado todo, pero estoy conforme con lo que he alcanzado. En lo organizativo, logré metas. Me di a conocer mucho. Tuve una columna llamada “Pesca Deportiva”en el diario El Tiempo, que me ayudó a conectarme con la gente. En la calle me preguntaban y consultaban, y yo les respondía.

González responde las preguntas con desenfado y gran disposición. No permite que las llamadas que llegan a su teléfono interrumpan la conversación, excepto una de su hija. Se excusa un momento y tras calmar su instinto paternal revela que uno de los momentos de mayor alegría y orgullo que le ha dado la pesca deportiva fue cuando el año pasado, a bordo de la Magi-K, su hija Vanessa, de 12 años, liberó su primer pez vela.

—¿Cómo es su relación con el mar? ¿Es un refugio o es traicionero?

—Al mar no hay que tenerle miedo; simplemente, respeto. Si uno es un irresponsable y no cumple con las normativas de seguridad mínimas, te puede pasar factura. Para los que pescamos con cierta frecuencia, hay que aprender a conocerlo. Como con todas las cosas en la vida, se debe ser precavido y respetarlo.

—¿Ha tenido algún rival en el deporte?

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Luego de un día de pesca de fondo

—Siempre ha existido una confrontación entre los pescadores de Anzoátegui y los de La Guaira. Muchas veces pasó que ellos venían aquí y nos ganaban, y nosotros íbamos allá y les ganábamos. Venezuela es el país con más campeones mundiales de pesca deportiva y absolutamente todos son de La Guaira. Era el mejor sitio de pesca del mundo, pero le han dado duro con la pesca indiscriminada, bajando el número de peces.

En este punto, “Polo” González recorre el tiempo de mayor decaída en la pesca deportiva. Comenta que, entre finales de los 90 e inicios del nuevo siglo, el desastre provocado por la pesca de arrastre mermó significativamente la práctica de su contraparte deportiva.

Según explica, no fue hasta 2010, un año después de que se prohibiera la pesca de arrastre, que el equilibrio de la fauna marina empezó a florecer nuevamente.

—¿Cuál es su meta actual?

—En 2013, un grupo de colegas y yo fuimos a Costa Rica para presentar un proyecto y traer el Campeonato Mundial de Pesca a Anzoátegui para la edición 2014. Nos otorgaron esa distinción y, como éramos independientes de la APDA, decidimos probar con un evento internacional más pequeño, en octubre de 2013, que fue un éxito total. Sin embargo, cuando llegó 2014 comenzó toda la descomposición que está viviendo el país actualmente. Principalmente, las líneas aéreas que se fueron o aumentaron el precio de los pasajes. Un pescador de Houston me dijo: “para ir al torneo de octubre pagué $1.500, ahora el mismo viaje está en $5.500. ¿Qué es esto?”. Tratamos de luchar contra la corriente, pero al final nos tocó claudicar a favor de Guatemala. Es mi sueño que Venezuela se componga y podamos realizar un campeonato mundial en Anzoátegui. Estoy convencido de que tenemos la infraestructura hotelera, marina y aeroportuaria necesarias para hacer no uno, sino varios torneos de esa escala.

Momentos de mar

—¿De cuál de sus logros se siente más orgulloso?

—El haber sido presidente y miembro de la APDA, colaborar por que se mantuviera y ser uno de los artífices de que fuera la mejor asociación de pesca, no solo de Venezuela, sino de gran parte de América. Como pescador competitivo está haber ostentado junto a mi equipo, por pocas semanas, el record mundial de la mayor aguja azul capturada, con un ejemplar de 223 kilos. Era un animal muy grande en una embarcación pequeña. No pudimos subirlo y tuvimos que llevarlo amarrado a un costado de la lancha, al estilo de El Viejo y el Mar. También, y más recientemente, lograr una quintupleta en 2011, que es atrapar cinco peces vela a la vez. Muy pocos pescadores deportivos pueden decir que lo han logrado. La emoción fue tanta que me lancé al agua. Incluso, hay un video en YouTube de ese momento bajo el nombre de “Quintupleta Kikao”.

—¿Algún momento frustrante en particular?

—¡Muchos! Se debe tener mucha paciencia. El que no la tenga, no puede ser pescador. Puedes pasar días sin pescar. Incluso,estar preparando un viaje largo, fallan las aplicaciones o te equivocas tú, vino una tormenta que no esperabas y te echó a perder el fin de semana. Eso es frustrante. Por el lado de las competencias, uno siempre quiere ganar, pero tienes que ser muy fuerte mentalmente. Hay peces que se te van ‘ahí’, cuando casi los puedes tocar con la mano, y ese era el ejemplar de ganar el torneo o de romper el record. Una vez, estuve siete horas peleando con una aguja azul y se fue. No te puedes quedar llorando por la pérdida de ese animal, sino más bien apurarte en lanzar de nuevo la carnada, porque el mar te puede dar la oportunidad de luchar con otro.

—¿Algún ritual que realice antes de cada torneo?

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Aguja Record

—Siempre nos encomendamos a la Virgen del Valle. Ha sido nuestra protectora. En la Magi-K teníamos una imagen suya para que nos acompañara. Aparte, le pido mucho a William, que me acompañe en cada captura y que me dé pescado. Lo regaño: “bueno, ¿tú me vas a tener en esto todo el día?” (risas). Lo hago porque sé que él está conmigo.

—¿Cuál es su pez favorito?

—De los tres animales de pico que hay en la zona, mi preferido es la aguja blanca, porque reúne características de los otros dos. La aguja azul es la más grande y agresiva, y el Pez Vela es más como un chihuahua, en comparación. La aguja blanca puede ser muy tímida un momento y completamente agresiva al instante siguiente. Igualmente, tengo una lista de peces que me faltan por capturar, como el pez espada, y debo experimentar qué tal son.Leopoldo6

En todas sus respuestas, especialmente en esta última, “Polo” González realiza expresiones con las manos que denotan su historial en la pesca deportiva. El recoger la línea, la preparación de la carnada, el vaivén de las olas, son cosas que se reflejan levemente en sus ademanes, producto de repetirlos miles de veces durante 40 años de trayectoria como pescador deportivo, bien sea explicándole a un aprendiz cómo atar un nudo, o contándole a sus camaradas de mar alguna de sus anécdotas. Movimientos que se seguirán produciendo en los años y aventuras por venir.

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