Un Donzy 65 contra una tempestad (Primera parte)

En estos días de octubre de 2015 cuando el huracán Patricia causó gran preocupación en México, viene a cuento recordar una aventura náutica que tuvo como protagonista otro huracán y un grupo de hombres a bordo de un robusto barco de pesca deportiva.

Donzi 65

Donzy 65

El huracán Darby golpeó a la embarcación Oasis en julio de 2010  y los dramáticos momentos que vivieron sus tripulantes se grabaron en vídeo. He aquí la historia.

Las tomas se inician en Manzanillo en la costa occidental de México. Oasis está asentado en Las Hadas, refugio de ricos y famosos. Los hombres se sientan alrededor de una mesa y disfrutan. La fecha en la pantalla de vídeo marca el primer día de julio.

Se llenan tanques flexibles con gasolina, se prepara un auxiliar Boston Whaler y dos jet-ski en la proa. Luego, la caída del sol. Se ven islas en la distancia y después escenas de pesca deportiva. Vemos el agua y el cielo azul. Es el 3 de julio.

El pietaje de la pesca es extraordinario. Peces vela son etiquetados, varios atunes capturados. La embarcación luce fuerte y elegante. Es 4 de julio.

La paradisiaca Las Hadas donde el Oasis zarparía sin saber lo que le deparaba el mar

La paradisíaca Las Hadas, donde el Oasis zarparía sin saber la batalla que tendría que librar

De repente la pantalla se vuelve gris: nuevo color del cielo. El mar se enfurece. Los hombres se refugian adentro. Una toma desde el puente de mando muestra a la cresta de una ola antes de que llegue a su apogeo. De allí en adelante todas las tomas son desde el interior de la cabina. Apenas se puede divisar una isla a través de una ventana salpicada por ráfagas de agua. Una ola explota contra el ventanal. La cámara graba boca abajo. Capta sillas volcadas. “La primera ola nos derribó,” comenta Bill Holekamp. “La segunda nos noqueó…”

Ocho horas después de la primera ola hay un lapso eterno que la cámara no grabó. La peor pesadilla para cualquier marino. Bill Holekamp se encontraba en el lugar y momento equivocados y tuvo que navegar su barco a través de un huracán de 160 kilómetros por hora.

Su barco un Donzi de 65 pies de nombre Oasis, en el cual había pescado sólo siete días durante el viaje de entrega desde Fort Lauderdale, Florida, a su casa en la bahía de Naples cerca de Long Beach, California, pasando por el Canal de Panamá. A bordo cuatro amigos, el capitán y un marinero. Su ruta lo llevaba desde Manzanillo al Cabo San Lucas en la punta de la Baja California pasando por las islas Revillagigedo, situadas unos 450 kilómetros mar afuera.

Oasis leva ancla en San Benedicto, la isla más norteña, al alba del 5 de julio con rumbo a Cabo San Lucas. Ya el mar se había levantado. Pero Holekamp continuó. El más reciente parte meteorológico, recibido por fax, indicaba una tempestad a 640 kilómetros al sur desplazándose hacia el norte a 16 kilómetros por hora.

El barco adecuado

¿Por qué preocuparse? A la velocidad de crucero del Donzi 65, unos 30 nudos, no había  riesgo previsible. Si se viera atrapado en una gran tempestad, tenía fe de que se encontraba en el barco adecuado. También tuvo fe en la información sobre el tiempo recibida la noche antes. Fue un error. No hay que confiar en un fax sobre el estado del tiempo cuando se trata de huracanes. Pueden cambiar su velocidad rápidamente.

No hay que confiar en un fax sobre el estado del tiempo cuando se trata de huracanes

No hay que confiar en un fax sobre el estado del tiempo cuando se trata de huracanes

El huracán Darby aceleró su marcha por la costa mexicana y giró hacia las Islas Revillagigedo. Entretanto Oasis porfiaba en su rumbo hacia Cabo San Lucas, aunque Holekamp empezó a dudar.

Llamó a sus contactos en Cabo y supo que la tempestad al sur se había convertido en un huracán con vientos sostenidos de 90 a 100 nudos, y que su velocidad era ahora de 16 nudos en vez de los 8 nudos como se le había informado antes. Se encontraba a casi 50 kilómetros al norte de San Benedicto en mares con olas de cuatro metros y el barco navegaba a solo 10 nudos.

¿Qué hacer? ¿Mantener el rumbo norte con la esperanza que Darby girara hacia el oeste (como suelen hacer esas tempestades) y pudieran escapar de lo peor de la tempestad? ¿O regresar y confiar en que las islas Revillagigedo pudieran ofrecer alguna protección?

“Si hubiésemos mantenido el rumbo y la tempestad hubiese continuado hacia el norte, nos habría impactado de lleno en el medio de la nada.” Holekamp decidió dar vuelta atrás, aunque significaba ir frontalmente al huracán: “Nos iba a atrapar de una manera o de otra, por lo cual decidimos buscar la protección de San Benedicto”…  Excepto que no la había.

Por John Clemans. Traducción y edición: Mundo Náutico

Ir a la segunda parte: http://www.mundonauticoyachts.com/wp-admin/post.php?post=9569&action=edit

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