Cómo lograr la velocidad idónea en su barco

Sabemos que la velocidad de crucero es la idónea para que una embarcación navegue bien y dentro de sus posibilidades, al aprovechar de forma correcta la capacidad de los motores y las condiciones del mar. Sin embargo,  no siempre es tan sencillo lograrla.

Las revoluciones del motor que indica el fabricante para el tipo de máquina que se haya instalado y el tipo de barco, son una orientación teórica en condiciones ideales, pero en el mar no siempre las condiciones son ideales, por lo que hay que conocer las variables que pueden afectar ese cálculo.

Sabemos que las revoluciones del motor son las que indican como está funcionando, el esfuerzo que se le exige para desarrollar la potencia y la velocidad en una travesía determinada y, con ello, el consumo de combustible y lubricantes más el desgaste en el tiempo.

3F0S9375Ahora bien, una vez que el barco esté en el agua navegando, a las recomendaciones teóricas de revoluciones y velocidad de crucero adecuadas según el fabricante, hay que tomar en cuenta diferentes variables como: peso de la estiba, equipamiento que se le haya colocado al barco no contemplado en las especificaciones originales, cantidad de agua y combustible, si se carga la popa o la proa (con eso se varía el asiento del barco) En suma, que con la carga y la distribución de los pesos a bordo pueden variar los cálculos meramente teóricos de la carena y la motorización y, con ello, el nivel de esfuerzo del motor para mantener la velocidad de crucero deseada.

Una vez que se hayan tomado en cuenta estas variables (distribución de pesos a bordo y la posible sobrecarga), hay que definir la velocidad de crucero que deseamos o que es más conveniente para el barco y el estado del mar en que se esté navegando. Lo mejor no es llevar los motores al máximo de potencia y revoluciones, sino utilizar la potencia de éstos en la mejor forma, es decir, la mejor relación potencia – consumo posible.

Por ejemplo, si un motor alcanza 3.000 o 4.000 revoluciones al máximo régimen, es conveniente ir probando a qué cantidad de revoluciones el barco logra un ritmo de navegación adecuado. Puede ser que logremos que planee sin una gran exigencia para la máquina, o puede ser que nos demos cuenta de que no importa cuánto aumentemos las revoluciones (y por ende el consumo y el eventual desgaste del motor) la velocidad del barco no aumenta. En ese caso se puede disminuir la aceleración poco a poco hasta que se logre una velocidad de crucero adecuada con el mínimo de revoluciones posible en unas condiciones buenas de mar.

Haciendo esto se logra una navegación calmada, un buen asiento y comportamiento del barco, y un menor consumo de combustible por milla náutica recorrida.

Naturalmente, en condiciones ideales de mar se puede lograr una velocidad de planeo que sea al mismo tiempo una buena velocidad de crucero, eficiente y de bajo consumo.

80_Engineroom[1]Si las condiciones del mar no son buenas en la proa del barco, será necesario ejecutar diversas maniobras como disminuir la velocidad de crucero, intentar navegar las olas,  buscar el mejor rumbo para evitar frenar el barco, etcétera.

Cuando las condiciones del mar son malas de popa o de través, por seguridad náutica también será conveniente bajar la velocidad, tratar de evitar dar bandazos incómodos y hasta peligrosos, o jugar con el acelerador para conseguir adaptar la velocidad al mar.

Aunque la velocidad de crucero idónea (sin aceleraciones o recortes innecesarios) supone un menor consumo de combustible al mantener la inercia del barco, ésta puede variar con varios factores. Con el tiempo, la experiencia marinera enseñará cómo lograr la navegación más eficiente para el barco en condiciones no necesariamente ideales.

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