Simplemente un grande: Rubén Jaén

Salón de la Fama de la International Game Fish Association
Simplemente un grande: Rubén Jaén

Kike López Bonnet / Enrique Romay L.

rev16-pag18-01El Dr. Rubén Jaén, cirujano cardiovascular. Años y años en la práctica de la medicina. Podríamos describirlo como una eminencia en ese campo. El Dr. Rubén Jaén, pescador deportivo. Años y años de experiencia en la práctica de la pesca de altura. Miembro del salón de la Fama del deporte en Venezuela. Podríamos describirlo como una eminencia en ese campo. El 20 de octubre de este año pasó a ser parte del Salón de la Fama de la International Game Fish Association

El hogar del Dr. Rubén Jaén tiene un verde y frondoso jardín, el interior de la casa es sobrio y acogedor. Además de cuadros, adornos y fotos familiares, tiene numerosos diplomas, trofeos de cacería y de pesca, y en lugar especial, sobre sus respectivas bases, dos enormes picos, uno de aguja azul y otro de pez espada.

“Toda mi familia, en general, ha sido amante de la naturaleza”, nos dice explicando lo que lo ha ligado tan íntimamente al mar. Aclara que su sed de aventura no es sólo en agua salada: “Yo he ido cuatro veces a África. He estado en Kenia, Tanzania, Uganda, Botswana, Zimbabwe… días muy felices. He pasado literalmente cinco meses, fragmentados, en la sabana africana”.

“Con respecto a la pesca, mi primera experiencia fue en los ríos venezolanos cuando tenía 12 años. Pavones, payaras, bagres y muchas otras especies me dieron buenas peleas. En el mar, mi primera aguja blanca la capturé en 1953 y mi primera aguja azul en agosto de 1954. Pesó 450 libras”.

“He estado cuatro veces en la Gran Barrera de Coral australiana, que es uno de los sitios más importantes del mundo en fauna marina. Allí existen agujas negras que llegan a pesar más de 1.000 libras. En el océano Atlántico sólo se pueden encontrar agujas azules, agujas blancas y peces vela”.

Su legado va más allá de los records y los múltiples homenajes que ha recibido. Escribió el libro Pesca Mayor en el Caribe el año 1964 y otro sobre migraciones de las agujas.

La lucha contra el pez

rev16-pag18-02“Primero está la expectativa”, nos dice para describir las razones que lo han hecho disfrutar este deporte. “Son horas y horas de espera, uno sabe que son horas, pero que llegará”.

Desde otro punto de vista, más que horas, son años. “Por ejemplo, yo estuve esperando 40 años para lograr ese record”, nos dice señalando una de las fotos que ilustra este reportaje, en la que aparece al lado de una enorme aguja. Con ese pez estableció un record del Caribe: 479 kilos, pescado con línea de 40 kilos el 30 de diciembre de 1984, frente a la costa del Club Playa Grande en el litoral central.

“Es como si un bateador se le diera una sola oportunidad, una sola vez en su vida. Por eso uno tiene que estar siempre preparado”, afirma.

“Estos animales son capaces de desarrollar velocidades de 70 kilómetros por hora. Con un carrete de pesca que puede tener una longitud de 600 metros, pueden arrastrar al pescador y sacarlo de la embarcación. Teóricamente se espera hasta que se canse el animal, pero a veces es el pescador el que se cansa primero. Hay casos de luchas con el pez, que han durado más de 15 horas”, dice.

Explica lo que siente el pescador: “Es una combinación de caza y pesca a la vez. La carnada está en la superficie y el pez la ataca. Es como un león o un tigre, usted ve que ataca a la carnada. Uno tiene que darle de comer al animal, y pegarlo, con diferentes tipos de línea. Hay líneas de 10, 20, 40 libras. Por ejemplo, éste…” y señala de nuevo la foto que muestra la gigantesca aguja, “se pegó con una línea que se rompe a los 40 kilos de tracción. Te imaginas un animal de 500 kilos, tener que pescarlo con una línea de 40 kilos de tracción. Entonces, ahí viene la pelea. Pasan las horas, va y viene, va y viene, y nadie puede ayudar. Nadie puede tocar la caña, nadie puede tocar la línea, porque se descalifica automáticamente al pescador”.

Este “es un deporte honesto. Uno está solo con el capitán. Yo le podría decir, por ejemplo, que pesqué una pieza no con línea de 40 kilos, sino con línea de 20. Entonces, es record mundial. Claro, podría mentir, pero ¿para qué? Uno se impone no mentir. Los pescadores son famosos –dice sonriendo- porque y que son unos exagerados. Aquí no. Tal vez los exagerados sean los novatos”.

“Los pioneros venezolanos de la pesca deportiva como Julio de las Casas, Salvador Lairet, Alberto Fernández, y los hermanos Carlos y Freddy Behrens, entre otros, jamás mintieron”, rememora.

En defensa del mar y sus recursos

rev16-pag18-03“Nuestro litoral central es una de las mejores zonas de pesca deportiva, a pesar de que ha disminuido su potencialidad. En una época fue el cuarto país más importante del mundo en esta actividad”.

“La pesca industrial, es un problema mundial porque los mares se están vaciando de pesca. En lugar de moderar la pesca, que es lo que se debería hacer, para que rinda más, cada día hay barcos más grandes, que sacan miles y miles de toneladas de especies. Claro que es una labor que le da de comer a la gente, pero a ese ritmo no se conseguirá, por ejemplo, más atún. Y eso ya ha pasado en el Mediterráneo, donde había una inmensa cantidad hace 60, 70 años. Hoy en día si se pescan 20 o 30 toneladas es un milagro”.

“Un gran atún de aleta azul de 200 kilos se ha llegado a vender en Japón en casi 300 mil dólares, calcule en bolívares. Por su escasez, los japoneses pagan lo que sea por un animal así”.

“Para las cercanías de la costa venezolana, lo más mortal ha sido la pesca de arrastre y para alta mar el palangre. Se hace con un hilo tan largo que empiezan a echarlo al agua a las 4 de la mañana, a seis millas por hora, y diez o doce horas después es cuando acaban. Más o menos cada 300 metros hay una boya con una señal, donde está cada anzuelo. Empiezan a recoger al día siguiente. Ahí viene todo tipo de pescado de forma indiscriminada. Otra cosa terrible son las llamadas redes de ahorque, que se suspenden entre dos lanchas en el mar. Mueren tortugas, delfines, agujas, tiburones, animales pequeños, grandes, de todo. Las llaman las murallas de la muerte”.

“Después de 10 años de esfuerzo, en 1986 logré convencer al gobierno que decretara una zona de protección al norte de La Guaira, de aproximadamente 8 mil kilómetros cuadrados, donde la pesca comercial en gran escala estuviera prohibida. En los mapas especializados aparece con el nombre de zona Jaén. Eso fue imitado en muchas partes del mundo. Además de la protección ambiental, la idea generar prosperidad para Venezuela: los pescadores del exterior alquilan embarcaciones, se hospedan en hoteles, contratan mecánicos, servicios de carpintería, capitanes, marineros y dan buenas propinas…”.

Pionero de la nueva frontera

rev16-pag18-04La prestigiosa revista estadounidense Sport Fishing, en su edición de octubre de 2007, lo llama Pionero de la nueva frontera, refiriéndose con este título a la pesca del Pez Espada durante las horas del día, siendo ese un animal que tradicionalmente se pescaba de noche.

El Dr. Jaén escribió con lujo de detalles su técnica en el 2001 IGFA World Record Game Fishes, en un artículo de tres páginas titulado “Deep-Dropping Technique for Swordfish”. Años antes, en su libro Pesca Mayor en el Caribe, había predicho que este tipo de captura podía hacerse.

La técnica inventada por el Dr. Jaén para la pesca de pez espada durante el día, fue aplicada por varios pescadores de otras latitudes. Primero el capitán estadounidense Vic Gaspeny y su amigo  Richard Stanczyk la usaron con éxito en las aguas de los Cayos de La Florida. Se inspiraron en su reporte. Al otro lado del mundo, el capitán Geoff Stone de Nueva Zelanda, reconoció que el 90 por ciento de su técnica se basaba en lo que escribió el Dr. Jaén.

Lo cierto es que en el año 2003, el pescador Jerry Garrett a bordo del barco de Geoff Stone, logró un nuevo record IGFA con una línea de 80 libras. Después de 14 horas de pelea logró subir un pez espada de 813 libras. Noblemente, ambos reconocieron que no hubieran podido hacerlo sin las enseñanzas del venezolano.

Veamos el origen de esta técnica contada por el  propio Dr. Jaén:

rev16-pag18-05“Era el año de 1992 y estábamos intentando pescar meros en aguas profundas. Tuvimos una captura a 200 brazas (unos 365 metros) y después de un par de minutos, ¡un verdadero misil apareció desde el agua con un salto de más de tres metros! Era un pez espada de 90 kilos, derecho como una vara, y que inmediatamente rompió la línea.

Mi difunto amigo Aquiles García, junto con su capitán Oscar Marcano, tuvieron una experiencia similar, por lo que decidimos dejar caer cebos a 250 brazas de profundidad (457 metros) con un equipo de 80 libras con la esperanza de capturar uno de estos gladiadores. Un mes más tarde, García y Marcano capturaron uno de 158 kilos, el primero que lograban. Quince días más tarde, yo pesqué dos en un día (152 y 81 kilos).

Nos percatamos que habíamos descubierto una nueva técnica, muy efectiva, que además nos permitía no tener que pasar incontables horas nocturnas navegando a 20 millas de la costa con los peligros que ello implicaba, como por ejemplo, el riesgo de ser envestidos por un banquero.

Se emplean usualmente dos cañas: El mejor cebo es calamar fresco, pero la lisa también funciona. Se deben colocar a una profundidad de 250 brazas. Es extremadamente importante “sentir” cuando el cebo toca el fondo, y entonces rebobinarlo unos 20 pies. Con la embarcación de espaldas contra la corriente, con una banda de goma se amarra a la línea un globo o una botella plástica. Las mismas sirven para “avisar” cuando pica un pez. A menudo la botella flotara libremente después del strike, y el pescador debe enrollar  unas 300 yardas de línea antes de antes de que sienta el peso del pez espada.

Demás está decirlo, pero la pelea es dura y larga con 300 yardas afuera. Olvídense de motores rugiendo. Es simplemente  una lucha de poderes entre el pez espada y el pescador.

Con la velocidad y la fuerza de una aguja azul y la terquedad de un atún de aleta amarilla, los peces espada saben muy bien como luchar por su vida”.

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